sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 42. La sorpresa de Alba.

Cuando inicié sesión en el tuenti, de forma casi instantánea aparecieron dos conversaciones. Me estaba hablando Iván, y la otra persona era… ¡Aitana!

No sé por qué lo hice, pero abrí primero la de Iván. Me preguntaba directamente por mi mejor amiga; si había hablado con ella del asunto, es decir, quería averiguar si le estaba allanando el camino.

Cerré de golpe, sin contestarle siquiera, y sin percatarme de que habían modificado el chat, lo que suponía que ahora él podía enterarse perfectamente de si yo leía o no los mensajes.

Me dio lo mismo. Ahora lo único que quería era alejarme de intereses y centrarme en ponerme al día, pues seguro que Aitana tenía mil cosas de las que hablar conmigo. Hacía dos meses y medio, casi tres, que no sabía nada de ella.


Aitana Merzy: ¡Hola, Princesita!

Yo: ¡Hola, mi niña!

Aitana Merzy: ¡Cuantísimo tiempo sin saber nada de ti! Pensaba que ya no me querías…

Yo: Lo sé. Ha sido un calvario… No he podido conectarme ni llamar por teléfono en todo el verano. Estaba incomunicada por completo, pero no te creas que te he olvidado. Eso no pasará nunca, ¿me escuchas? NUNCA. Ante todo, siempre serás mi mejor amiga, independientemente de que hablemos más o menos, o nos veamos más o menos a menudo…

Aitana Merzy: ¡Gracias, peque! ¡Lo mismo digo! ¡¡Enserio que me hace muchísima ilusión volver a hablar contigo!! Echaba de menos las largas conversaciones hasta las tantas de la madrugada contándonos cualquier cosa y riéndonos a carcajada limpia.

Yo: Yo también lo he echado muchísimo de menos. Pero seguro que ahora podemos volver a hablar mucho. ¡Ya verás!

Aitana Merzy: ¡Sí! Y bueno, ¿qué has hecho este verano?


No me lo podía creer. ¿Aitana preguntándome a mí primero, antes de ponerse a hablar de sí misma? ¡Cuánto había cambiado esta chica, por el amor de Dios!

Ahora me tocaba el turno a mí. Era la importante, porque me había alejado del mundo, por así decirlo, durante unos meses, y claro, seguramente quería saber de mí más que de ella misma…

Mi decisión de contarle lo de Kevin era muy compleja. ¿Se lo decía, o le mentía? Es verdad que somos amigas y hay confianza, pero era mi primer novio, y contarlo cuando nadie excepto él y yo lo sabíamos me parecía como poco para pensárselo.

A pesar de todo, decidí darle un voto de confianza. Pensé que si éramos amigas era por algo más que por tradición, ya que lo manteníamos desde muy niñas.


Yo: Pues la verdad es que me ha ido muy bien aquí. Pensé que sería un horror y que me iba a morir del aburrimiento, pero todo lo contrario. He conocido a alguien… Y bueno, estoy saliendo con él.

Aitana Merzy: ¡Ala! ¡¿Qué me estás contando, tía?! ¡Me alegro mucho por ti! Ya era hora de que me consiguieras un cuñado, ¿no? Pues a ver si me lo presentas, que seguro que me voy a llevar muy bien con él. Me tienes que contar todos los detalles, ¿eh?

Yo: Sí, seguro que os caéis muy bien. ¡No lo dudo para nada! Y bueno, ¿qué tal tu verano, Aitana?


No estaba muy convencida de querer presentárselo. La verdad es que Aitana tenía la fama de ser muy ligona, y tenía miedo de que quisiera algo con Kevin también.

Por una vez, era yo quien había conseguido un chico estupendo, y no quería perderlo por nada del mundo.

Aun así, decidí que se lo presentaría, seguramente cuando la invitara a venir de vacaciones, por obligación de mi madre. Aunque, si tuviese que confesar la verdad, estoy deseando que me diga que sus padres no le permiten venir, con la excusa de que está muy lejos de la cuidad.

¿Pero qué me pasa? ¿Por qué estoy así de paranoica? Al fin y al cabo, es mi mejor amiga, no debería robarme a Kevin. Y por otra parte, si Kevin me quiere de verdad, no va a fijarse en otra.

Dejaré de pensar en esto y me centraré en aparentar normalidad…


Aitana Merzy: Pues he ido de vacaciones a la playa con mi prima Neira. Allí conocí un chico, muy simpático y cariñoso. Tuvimos un lío de verano, pero él se encaprichó demasiado conmigo y el día que me tocó volver a la cuidad me montó un numerito en plena playa. Lo tenías que haber visto, Priss. “Aitana, por favor, no me dejes. Podemos vernos todos los veranos, aquí, en Concial (así se llama el pueblo donde estuvimos alojadas). Aitana, te quiero…”. Se puso a llorar y todo. Me dio mucha pena, pero también vergüenza. Nos miraba toda la playa. Yo deseaba en ese momento que me tragase la tierra. Puff…

Aitana, como siempre, ha actuado de rompecorazones. Cuando le gusta un chico, va a por él, pero si se cansa, le deja sin reparos. Y lo peor es que se lo dice a la cara, sin tapujos. No tiene tacto con ellos… También hay que añadir que no estoy yo para sacar un pañuelo de mi bolso y blindárselo al pobre chico que le toque sufrir la escena, acompañado de unas palabras reconfortantes que no sirven de alivio alguno, pero la intención es lo que cuenta. “Tranquilo, aparecerá alguien que sepa apreciarte…”. Después me marcho, con la cabeza gacha, y voy a preguntarle a Aitana quién será su siguiente objetivo.

Si lo analizamos desde fuera, mi comportamiento ha sido de secuaz, y la verdad, estoy cansada. Ahora empiezo a comprender por qué Alba se quedaba siempre al margen. Es normal, si Aitana asumía el liderazgo, o más bien lo imponía, e intentaba apartar a todo aquel que supusiera una amenaza para ella. Alba era su peor amenaza, porque siempre ha sido muy espontánea, risueña, soñadora, y sobre todo, siempre ha tenido la capacidad de poder pasar de los demás. No se deja dominar, ni tampoco va detrás de nadie. En cierto modo, la admiro. Pero claro, su forma de ser la ha llevado a la soledad. A día de hoy, soy su única amiga, y eso tiene que cambiar, ¡pero ya!


Yo: ¡Vaya! Lo siento mucho por él… ¿Cómo se llama?

Aitana Merzy: Se llama Ismael.

Yo: Ah, bonito nombre. ¿Y qué pasó al final con él?

Aitana Merzy: Pues nada, que lo dejé allí plantado. Me marché sin mirar atrás, y eso que se puso de rodillas y todo. ¡Vaya con Ismaelito, qué pesadito!

Yo: Bueno, lo mismo estaba enamorado de verdad. Piensa que te ven y se enamoran.


Comencé con mi ironía. Estaba siendo un poco borde, pero era tan poco ingeniosa, que no la captaba. Pensaba que la estaba halagando.

Como me estaba poniendo de los nervios, decidí decirle que iba a un momento a limpiar el jardín, pues mi madre no me pasaba ni una por una irregularidad que cometí al levantarme tarde un domingo, en el que se suponía que teníamos mucho que hacer. Todo era mentira, pero era eso o seguir siendo borde y cargarme una amistad de años.


Aitana Merzy: Está bien. Nos vemos ahora después. No sé si estaré conectada. Si no estoy, me mandas un privado o lo que sea para que me conecte cuando vayas a hacerlo tú también y así podamos coincidir las dos. ¡Un besazo, guapa!

Yo: Besitos, Aitana. ¡Cuídate mucho!


Bloqueé momentáneamente a Aitana del chat, simplemente para evitar que me viese conectada. Mientras lo hacía, apareció una tercera ventana de conversación. Esta vez era… ¡ALBA! ¡Mi querida Alba! No lo dudé y comencé a hablar con ella muy animadamente.


Alba Yensy: ¡Hola, Priss!

Yo: ¡Albita, cariño! ¡¿Cómo estás?!

Alba Yensy: Bien, ¿y tú? ¿Cómo ha ido el verano? Estaba preocupada por si pasaba algo. Te dejé algún que otro mensaje, y esperaba siempre una respuesta, pero como no llegaba, algunos días me plantee la posibilidad de que hubieses hecho nuevas amistades y te hubieses olvidado de mí… Bueno, de Aitana y de mí.

Yo: Alba, sabes que eso no va a pasar jamás. Yo os quiero mucho a las dos y no cambiará nada, ¿vale? Quiero que me digas que sonríes cada día, para poder reflejar en mi mente esa imagen, de una chica guapísima muy feliz. 

Alba Yensy: Muchas gracias, Priss. Enserio que me ha animado mucho saber que no estás enfadada y que tampoco nos has olvidado.

Yo: ¡Claro que no, mi niña! Y bueno, ¿qué has hecho este verano?

Alba Yensy: Pues… He estado metida en casa. No tengo muchas ganas de salir.

Yo: Bueno, hay muchas formas de divertirse, y estar en casa es una de ellas. Se pueden hacer mil cosas y no es necesario salir fuera.

Alba Yensy: Y… Bueno, yo… Hace tiempo que quería contarte algo que me ha pasado…

Yo: Cuéntame, Alba. Sabes que si puedo te voy a ayudar siempre. Somos amigas.

Alba Yensy: Muchas gracias, Priss. Pues verás… Yo…

Yo: No tengas miedo ni vergüenza, anda.

Alba Yensy: Vale… Pues lo que quería decirte es que estoy saliendo con un chico.

Yo: ¿Cómo? ¿Enserio? ¡Tía, eso es MARAVILLOSO! ¿Es tu primer novio?

Alba Yensy: Sí… Muchas gracias, Priss. Me daba miedo contarlo, por si te reías o no te lo creías…

Yo: ¿Por qué iba a reírme? En todo caso, me alegraría, tal y como estoy haciendo ahora, Alba.

Alba Yensy: No sé cómo agradecerte todo, Priss. Eres increíble. No es por decir nada, ni ofender, pero pensaba que en el caso de Aitana, se reiría, y bueno, se me cruzó por la cabeza la idea de que tú, como eres su mejor amiga, también lo hicieses. No debí haber pensado eso. Lo siento mucho…

Yo: No debes disculparte para nada. Es normal que lo pensaras. Pero si me dejas, te contaré un secreto. Ya no confío tanto en Aitana. Hay algo en ella que no me gusta. Estoy descubriendo aspectos de ella que no me convencen… No sé si debo fiarme. Pero, Alba, tengo miedo… Se supone que es mi mejor amiga, y ya no es digna de mi confianza. ¿Qué me está pasando? O mejor dicho, ¿qué le pasa a Aitana?

Alba Yensy: No lo sé, Priss. A mí nunca me dio buena espina. Es demasiado… No sé, desconsiderada conmigo.

Yo: Bueno, pero seguro que con hacerle menos caso nos sobra. Intentaré averiguar lo que me pasa y por qué me comporto así o tengo esas sensaciones con respecto a ella, ¿vale? Tú no te preocupes, anda.

Alba Yensy: Muchas gracias, enserio…

Yo: No hay de qué, Albi. Por cierto, cuéntame cómo lo conociste. A tu novio, me refiero…

Alba Yensy: Pues… Me da un poco de corte contarlo, la verdad. ¿Te gustaría leer mi diario digital anónimo? Allí es donde escribo de forma abierta y espontánea todos mis sentimientos con respecto a mi vida. Y últimamente, todos rondan en torno a él.

Yo: Estaría encantada de leerlo, Alba. Me ilusiona mucho que quieras compartirlo conmigo. Revelar la identidad de quien lo escribe, para una chica tan tímida como tú, tiene mucho mérito. ¡Muchas gracias por confiar en mí!

Alba Yensy: Eres digna de merecer tal confianza, Priss. La dirección es esta: http//www.midiarioessecretoperotienedueña.blogspot.com Espero que te guste, de verdad. Ya me darás tu opinión al respecto cuando lo leas… Bueno, si quieres. No te obligo a nada. Pero prefería que lo leyeses porque no sería capaz de expresarlo mejor que en mi espacio personal…

Yo: Lo leeré encantada, mi niña. Y además, ¡voy a empezar ahora mismo!

Fue dicho y hecho. Copié el link y entré en el blog. En apenas unos segundos tenía delante el diario secreto digital de Alba. Busqué en las publicaciones y comencé a leer la primera. Lo había escrito en Abril de este mismo año. Decía así…

“Todas las historias de amor tienen un bonito comienzo,  que nunca se olvida.


Es casi imposible sentir amor a primera vista, pero hay veces que sucede. Cuando yo lo conocí, él tenía 16 años, y estaba de vacaciones de verano. Desde aquel día, 3 de Agosto de 2011, mi vida jamás volvió a ser la misma. No os asustéis, porque cambió a mejor. Comencé a sentirme feliz...


Un día, que yo creía que sería uno más y otro menos en mi vida, me llegó un mensaje privado a la web Asco de Vida, donde yo entraba todos los días aquel verano. Comencé a conversar con él, y poco a poco, nos fuimos conociendo, hasta llegar a agregarnos al tuenti y al messenger, donde seguiríamos hablando más a menudo y conociéndonos más a fondo. 

Yo para nada sospechaba que él iba a ser mi príncipe azul, el hombre de mi vida, mi sueño hecho realidad al fin...”.

¡Pero qué bonito! ¡No sabía que Alba fuese tan profunda! No pude resistirme, y seguí leyendo…

“Poco a poco, la confianza entre nosotros apareció...

Cuando dejamos de hablar por Asco de Vida y nos pasamos al Tuenti, conversábamos más a menudo, y así fue surgiendo la confianza entre nosotros dos.

Él para mí ya era muy importante. Lo necesitaba. Quizás no me esperaba que pudiéramos ser pareja, pero quería tenerlo siempre en mi vida...

Un día tras otro, él me escribe. Se acuerda de mí...


Un día tras otro, él me escribe, y aunque no lo vea de la misma manera que ahora, su corazón me necesita. No cesan los mensajes en los que me dice que quiere hablar conmigo, en los que me pregunta qué tal me va todo, y en los que, si sabes leer con detenimiento, te das cuenta de que hay amor...


Lo que creía que era una simple amistad para él, que nunca me amaría, se convirtió en una preciosa historia de amor... En cada una de sus palabras hay un "Te necesito a mi lado" escondido, aunque yo no supiera verlo en su día...

Luis Corzy 12 de Abril, 16:47


¡¡Holaaaaaaa!! ¿Qué tal va el día?? Estudiando mucho supongo, ¿¿no??

Luis Corzy 02 de Abril, 19:24

¡Holaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Qué tal el día, guapísima?? Yo esta mañana he estado dándole clases a mi primo... Soy un profesor malísimo jajaja No sabía cómo explicar algunas cosas... Y eso que es primero de la E.S.O... Y ahora, por la tarde, no he podido estudiar... ¿Tú qué tal todo? Te quiero <3

Llegan los trabajos, los exámenes, y tú no apareces...


Cuando llegan las obligaciones y no puedes conectarte porque estás ocupada, y a diferencia de otras personas, no eres capaz de concentrarte a la vez que chateas, dejas de aparecer conectada muchos días. Él siempre espera verte conectada, hablarte, que le alegres el día, pero tú no estás. Estás tan ocupada haciendo trabajos, estudiando, y preparando todos los asuntos del instituto, que no caes en la cuenta de que él te necesita a su lado, de que eres parte de su vida, que no puede ser feliz del todo si tú no estás.


Tanto tiempo creyendo que tú no eras importante, que daba lo mismo si hablabais o no, que no le parecías alguien especial, pero te equivocabas. Lo único que pasaba era que disimula tan bien, que no eres capaz de leer entre líneas, ver en cada palabra que te escribe que quiere que estés a su lado, que le consueles en sus días malos, que le cuentes cosas alegres, que le sonrías...


Por eso no caías en la cuenta de que él necesitaba que tú te conectaras, aunque sólo fuera por unos minutos, para saludarle y contarle que estás bien, que sólo estás estudiando unos días, pero que vas a volver, por y para él...


Cuando tú te conectabas y veías un mensaje suyo, tu corazón sentía alegría, porque sabías que aunque pudiera ser que no te amara, por lo menos se acordaba de ti y había esperanzas...
Y así pasaron los meses, hasta que me di cuenta de que le amaba, que no podía vivir sin él, y que necesitaba que fuéramos un NOSOTROS.

A pesar de todo, él siempre está dispuesto a esperarte, sin importarle las horas o los días que tardes en aparecer...”.

¡Vaya! ¡Qué majo parece Luis! Seguro que es muy buen chico. Me pregunto cómo se puede tener tantísima suerte por Internet, con lo mal que me han hablado en general de las relaciones a través de la red.
¡Me alegro tantísimo por ella…! Pero quiero saber cómo sigue todo, porque por ahora, lo que llevo leído no me da pistas sobre cómo empezaron a salir los dos tortolitos. Proseguiré pues…

La vida no es siempre de color rosa o verde…

Pero no todas las historias son siempre de color rosa o verde, siempre hay personas que se meten en medio y nos confunden, nos hacen creer que no tenemos nada que hacer, o que no somos nada comparado con ellas...

Tras unos días tonteando, se me ocurrió decirle que le quería, que sentía algo más que amistad por él. Yo tenía algunas esperanzas de que él sintiera algo más que amistad por mí, después de haber tenido unos días apasionados como los que vivimos.


Pero me equivoqué. Él no sentía ni por asomo lo mismo. Me dijo que no me obsesionara con él, que viviera mi vida, que él sólo era un amigo, que no podríamos ser más que amigos toda la vida. Luego me dijo que esperaba que no tuviera que verse forzado a ser menos cariñoso conmigo, sólo para que yo no confundiera las cosas...

Y entonces me habló de ella… De Patricia, la chica que había conocido también en Asco de Vida, como a mí. Me contó que ella se masturbaba pensando en él, con una foto suya. Se me partió el corazón. No pude hacer otra cosa que llorar desesperadamente y pensar en olvidarme de tener algo con él, porque jamás pasaría.

Así pues, me dije a mi misma que dejaría que ellos fueran felices, que era absurdo estar compitiendo, porque él no me quería, y yo sólo podría confundirlo más, y hacer que sintiera pena por mí.


Fingí que no había pasado nada de lo que pasó, y seguimos como si nada. Dejé de decirle que lo quería, dejé de ser cariñosa con él, en la medida de lo posible, dejé de ser yo misma.


Incluso pensé en irme de su vida un tiempo, dejar que todo aquello fulminara. Pero él me dijo que me había conocido a mi antes, y que nunca iba a estropear nada ni a estorbar. No entendía muy bien por qué no iba a estorbar yo en una relación entre dos personas, pero ahora tengo las cosas mucho más claras. También sentía algo por mí, que no sabía describir. No quería dejarme marchar...

Aquel día escribí en mi twitter un mensaje que describía perfectamente cómo me sentía por dentro.

A.L Dreaming with you ‏@Love19

Eres lo que siempre busqué. Pero ella llegó antes que yo y conquistó tu corazón. Sólo me queda apartarme y dejar que seáis felices juntos...”.

Dejé de leer. Comencé a sentirme muy mal. ¿Cómo osaba esa tal Patricia comportarse así? Estaba bastante indignada, y eso que yo era una persona que no tenía nada que ver. Sería algo así como un espectador. Una lágrima rebelde resbaló por mi mejilla izquierda, y, sin darle importancia, continué leyendo.

“Yo también le había confesado a él que me gustaba alguien, pero claro, eso era antes. Ahora ya no. A día de hoy, a quien amo es a Luis…”.


Después de leer toda esa historia, me quedé atónita con muchos de los hechos que en ella pasaban. No me había dado cuenta, pero casi era la hora de comer, cerca de las dos del mediodía, y hacía un rato mi madre subió a decirme que los vecinos comerían en casa, pero como estaba completamente absorta en mis pensamientos y en lectura del diario de Alba, no me enteré de lo que pasaba a mi alrededor.

Me despedí de mi amiga y le dije que me conectaría lo antes posible, para así darle mi opinión sobre la historia. Le comenté rápidamente que tenía comida en casa con los vecinos, y que después le daría detalles al respecto. Desconecté el chat, sin acordarme a penas de lo de Aitana, y me di mucha prisa, pues no me quedaba a penas tiempo antes de que llegasen nuestros invitados.

Apresurada, corrí al baño y me lavé el cuerpo rápidamente. No me dio tiempo de lavarme el pelo, así que me lo recogí en una graciosa coleta. Me vestí con lo primero que vi en el armario, pero sin descuidar que todo combinase bien. Justo cuando casi había terminado, escuché el timbre de la puerta principal.

Nunca en mi vida había corrido tanto para poder terminar de arreglarme el pelo, cerrar el ordenador y ponerme los zapatos para poder acudir a comer.

Cuando bajé al piso de abajo, mis padres ya habían abierto la puerta, y los padres de Kevin se encontraban junto a los míos charlando animadamente en el salón principal de mi casa. Pero, era extraño... ¿Por qué no había venido Kevin con ellos?

Extrañada, avancé con decisión hasta donde ellos se encontraban, y, tratando de ser educada y saludar antes de preguntar tan ansiosamente por él, di dos besos a sus padres, no sin antes haberles dedicado una amplia sonrisa. 

-Hola, ¿cómo están?

-Hola, cariño. Estamos bien, tranquila. -Respondió la madre de Kevin.- No es necesario que nos trates de usted, ya casi somos una gran familia. 

Me quedé helada. ¿Qué querría decir con eso? ¿A caso sabía que Kevin y yo estábamos juntos, o peor aún, me intentaba advertir con fingida simpatía que no me acercase a él?

Todas mis dudas se aclararon cuando el padre de Kevin continuó hablando, completando lo que había dicho su mujer.

-Lo que queremos decir, Prisscilla, es que estamos prácticamente al lado, y nos vemos más que a nuestra propia familia. ¿A que a tus tíos no los tratas de usted? Pues a nosotros tampoco, chiquilla. 

Todos rieron animadamente. Yo también me reí, pues tengo costumbres algo extrañas, como es el caso de llamar de usted a las personas con las que a penas tengo confianza, a pesar de haber conocido bastante tiempo atrás y haber coincidido en notables ocasiones con ellos.

Abrí la boca para decir algo, pero la cerré al instante, cuando observé atónita cómo la madre de Kevin respondía a la pregunta que me estaba formulando mentalmente desde que había visto que él no estaba con sus padres: ¿Dónde está Kevin?

-Kevin me ha dicho que te diga que ahora viene, que está terminando de hacer una cosa en casa. No me ha querido desvelar lo que era, pues ya sabes que es un poco reservado a veces, o casi siempre... 

-No pasa nada. Lo comprendo. -Dije con una sonrisa algo forzada.- ¿Puedo estar a mi habitación hasta que la comida esté lista? -Pregunté dirigiéndome a mis padres.

-Por supuesto, hija, faltaría más. Nosotros vamos a picar algo mientras se termina la comida y llega Kevin. 

-Me parece una gran idea. Yo subo al piso de arriba, que no tengo mucha hambre aún. Pasadlo genial, los cuatro.

Dicho esto, y con otra amplia sonrisa, que por suerte no notaron que le faltaba veracidad, me despedí y subí los escalones a toda prisa.

Una vez en el piso de arriba, me dirigí hacia mi habitación, recorriendo así el largo y poco iluminado pasillo que conducía hasta ella. Abrí la puerta, y la cerré cuando estuve dentro. No era muy propio de mí poner carteles del estilo: "No pasar, estoy ocupada". Pero habría deseado ponerlo en esta ocasión. No tenía muchas ganas de saber nada del mundo. 

Me encontraba algo desconcertada. Kevin no había venido todavía. Pero... ¿Qué estaba haciendo? Estaba intrigada. No triste, pero sí algo confusa e intrigada.

Me senté en el borde de la cama, y suspiré. Al instante, comencé a notar una corriente de aire fresco que invadía mi piel, y como consecuencia me erizaba el bello. 

Me giré con delicadeza, algo extrañada, y observé que la ventana permanecía abierta y las cortinas se encontraban agitadas por el viento. No recordaba haberla abierto, pero eso ahora daba igual, debía cerrarla si no quería coger un catarro los últimos días antes de empezar el instituto.

Al acercarme, me quedé embobada mirando la habitación de Kevin, que se apreciaba con total naturalidad desde allí. 

-Ais, Kevin, no hace ni cuatro horas que te vi por última vez y ya te echo muchísimo de menos... -Expresé en voz alta, creyendo que nadie podía escucharme, pero me equivocaba. En ese preciso instante, unas manos taparon mi boca y mis ojos, y me quedé paralizada, presa del pánico y del desconcierto...

2 comentarios:

  1. Jo, me enamora. No tardes mucho con el siguiente cielo, ya sabes cuanto me encanta :D ♥

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  2. Me encanta. Esta muy bien. :) sigue asi.

    Pasate por el blog de mi amiga, acaba de publicar un libro "Almas Perdidas las dos Caras". Ella se llama Ariadna Garcia Urosa.
    Te escribo sus blog; losangelestambienpuedenamar@blogspot.com saga almas perdidas (oficial) donde encontraras el resumen, varias ilustraciones y la precuela de la saga.
    elmanuscritodeariadna@blogspot.com la pagina escrita
    Yo me lo estoy leyendo y me esta gustando bastante. Echale un vistazo.

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